
El pasado viernes 19 al domingo 21 de diciembre, junto a catequistas de padres, nos dirigimos a la casa Santa María de Achibueno, en Pejerrey - Linares, donde tuvimos nuestra jornada, en medio del lindo paisaje que nos ofrecía en entorno lleno de verde y tranquilidad.
En un agradeble equipo de 8 catequistas, tuvimos un tiempo para orar, contemplar y compartir experiencias de nuestra labor y personales; y así damos testimonio de lo vivido:
“Agradezco a Dios haber tenido la oportunidad de vivir este encuentro tan especial, distinto y tan necesario. Honestamente superó todas mis expectativas. Nos hacía falta...sentía que algo faltaba, teníamos el mismo "Centro" pero aún faltaba algo... Este encuentro desde mi perspectiva afianzo nuestra comunidad. ¡Fue un regalo del Señor!
Nos pudimos conocer entre nosotros, siempre nos vemos, pero esta vez es diferente, es conocerte de verdad, en otro ámbito, ver partes que no conocíamos, fortalezas qué no estaban a nuestros ojos o que la falta de tiempo y el ir corriendo no nos deja ver y apreciar... Me llevo en mi corazón cada instante, cada momento, cada detalle, cada sonrisa, cada carcajada, cada contención, la preocupación por el hermano que está enfermo, el trabajo en equipo compartiendo el trabajo aún no fuera tu turno, cada muestra de cariño. Con todo lo vivido en tan poco tiempo, creo y reafirmó que estaba equivocada... Si formamos una Comunidad... No.... En realidad no... está no es una comunidad... Sino una Hermosa Comunidad...Creo que mis palabras quedan cortas a lo vivido. ¡¡Sólo dar las gracias!!!” Nubia Pardo
“Por fin conocí Pejerrey. Lugar al cual por una u otra razón no había visitado. Mucho verde y un paisaje conmovedor. Al observar lo que nos regala la naturaleza, puedo decir ”sí Dios es nuestro Creador”. Montaña, cerros frondosos, cubiertos de árboles y el ruido sonoro del río, aunque con poca agua. Estuvimos 3 días compartiendo la vida y el quehacer catequista del CPSM. Trabajamos, rezamos y nos dimos la oportunidad de compartir la vida, haciendo vivo en Evangelio en cada uno de nosotros. No es casualidad, el Señor nos eligió para disfrutar de ese hermoso lugar y conocernos un poco más, conversar la vida y las experiencias que cada cual ha vivido. Como se dice cargamos las pilas para terminar este año de trabajo y también para proyectarnos al 2026, año en que nuevamente los niños serán acogidos y los que están en el segundo año, recibirán por primera vez a Cristo en sus vidas. .Agradecer la compañía y cercanía de cada uno de los que allí estuvimos. Hicimos comunidad, compartiendo la palabra y las cosas sencillas de la vida. Gracias Pejerrey” Inés Pérez A.
“Pejerrey lindo lugar. Compartí con personas maravillosas. Encuentro de oración maravillosa y emotiva, Como vivencia emotiva, divertida y sobretodo bien Comido. Espero que podamos volver a realizar una experiencia similar” Miguel Zúñiga
“En Pejerrey descubrimos no solo un hermoso paisaje, sino el espacio donde cada catequista se siente parte de algo mayor. Entre risas, cantos, aprendimos a escuchar más allá de las palabras, a valorar la diversidad de cada historia y a construir puentes de confianza. Esa experiencia nos recordó que la comunidad se fortalece cuando caminamos juntos, celebrando cada pequeño gesto y compartiendo el saber del otro. El viaje se convirtió en un espejo de nuestra misión: ser luz, apoyo y familia para todos los que nos rodean” Sandra Quintana
“Para mi cada momento vivido en oración, temas y compartir, me hicieron sentir emocionada, querida, mi Fe acrecentada, enriquecida espiritualmente con cada tema y muy pero, muy feliz por esta oportunidad que se concretó; y al deseo de los catequistas de vivir un encuentro como éste. Gracias Señor por esta hermosa experiencia espiritual y de compartir que jamás olvidaré” Marisol Cortés.
“Pejerrey es la máxima manifestación de amor de Dios a nosotros los que formamos la familia Laica Marianistas. Es un lugar maravilloso donde se une la naturaleza con una casona cálida, acogedora y confortable. En ese especial ambiente nos dejamos llevar por nuestra sensibilidad y disponemos nuestro corazón y sentir para compartir los momentos de nuestra Jornada. Momentos de oración, de Introspección, de trabajo grupal. Con las dinámicas y cantos aflora nuestro niño interior y disfrutamos el compartir. Vivir unos días en Pejerrey es una gran bendición. Es un Encuentro con Dios y con la comunidad. Mi deseo sería que todos los estudiante e integrantes de nuestro querido CPSM tuvieran la gran Bendición y el privilegio de visitar Pejerrey” C. Gloria Herrera C.
Gracias a todos lo que pudieron participar, y darse un tiempo de alimentar nuestro espíritu y fortalecer la Fe, para continuar con la misión que Dios nos ha entregado.
María Raquel Badilla
Encargada de Pastoral CPSM